Monday, January 16, 2006

Descafeinado


La noche fue rápida y violenta como sus palabras destajando certeramente su corazón. Cargando niebla en sus ojos y un cuchillo entre sus dientes apareció en mi puerta, con la sonrisa de un melón partido y las ganas de perder la sobriedad y así quizás llorar. Empezamos la danza fulgurante de los tonos del vidrio y el destilado, en su apurado desliz por los gargueros sedientos. Las palabras se hacian mazapan entre los dientes, mientras el humo las cubría y en marcha forzada trataban de mantenerse en pie. El Ruiz, el Bob, el.....acaso importa nombrarlos? total, eramos una nube de tornasolado fuego de alambique, moviendonos como corsarios en busca del corsé que guarde un buen tesoro.
Las rutas del neón afilan nuestros sentidos y tejemos rápido el ardid oral que atrapará algunas caderas en lo posible, en lo pagable. Las gotas de sudor hacen una danza hipnótica en el vientre de aquella que se contornea con black velvet.
La testosterona es una jauria que mordisquea todo con desesperación, tratando de retener algo mientras los labios pintados se pierden como estrellas fugaces.
El toc toc toc de los tacos retumba en el asfalto silente y brilloso, somos una marea de risas extraviadas en tobogan extravagante y siniestro. Un tunel fluorescente nos embarca en la piel rugosa de una anaconda expectante y mundana. Es un touch, es una luz, son un par de piernas que nos marean y ponen nuestros ojos en blanco. La sutil liga nos atrapa por el cuello y peleamos con el follaje que las cubre y de pronto un latigo de sus bocas nos amarra las manos -Quiero hacer el amor-
Nos sumergimos en sus olores y batallamos por zafarnos y por morder su insolencia, su astucia, su arrogancia. El la consuela por que no la dejan bailar, mientras sus lagrimas tiñen de negro sus pómulos, yo mudo mi piel hacia menos luz en un sopor casi sepulcral hasta que la terquedad del momento me lacera los ojos de brillo azul. El hace promesas entre temblores y fiebre, Media más, 150 boliches, llámame este es mi celular, recuerda: yo solo hago el amor.

2 Comments:

Blogger libelorgasmis said...

Me acuerdo de aquella paragua, sus lagrimas y mis labios bebiendo su agridulce llanto. Recuerdo también las ganas de tomar vino juntos, luego la Anaconda me escupió con furia..El nombre ahora poco importa

10:09 AM  
Blogger MeyLy© said...

:')...
Y esque me dejaste sin comentarios, simplemente una expresión en el rostro y otra lagrima caendo.
Un abrazo de eternidad.

12:56 PM  

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